Devoto

Nación y Ciudad avanzan en el proyecto de traslado de la cárcel

Surge como una iniciativa a la reforma integral del servicio penitenciario federal que incluye un nuevo modelo de establecimiento de reclusión.

Los encuentros entre ambos Estados apuntan a dar forma a un convenio de colaboración que determine, por un lado, las distintas etapas en que se llevará adelante el cese del funciones del complejo y el traslado de las personas privadas de la libertad que habitan en esa cárcel -calculadas en 1.600-, y también que establezca cómo será el financiamiento de todo el proceso.

Fuentes del Ministerio de Justicia nacional informaron a Télam que permanece en pie la mudanza de ese establecimiento penitenciario a la zona de Agote, en el partido bonaerense de Mercedes, tal como fue estipulado en 2011, pero que ello demandará un tiempo ya que solo fue ejecutado un 6 por ciento de la obra, por lo cual el nuevo lugar podría estar listo en tres años.

No obstante, analizan la posibilidad de generar nuevos cupos a través de la construcción de pabellones lindantes a los complejos penitenciarios ya existentes, en donde se garantice a los detenidos la continuidad el acceso a la educación, la cultura y el trabajo con la que cuentan actualmente en Devoto.

“Vamos a hacer todo lo posible para sacar la cárcel de Devoto de la Ciudad”, señaló uno de los funcionarios que participó de los encuentros en representación de la Subsecretaría de Relaciones con el Poder Judicial y Asuntos Penitenciarios, quien consideró que el edificio penitenciario no responde al modelo que impulsan desde la cartera nacional dentro de un plan de reforma, cuyo anteproyecto de ley se prevé enviar al Congreso para su debate.

Ese diagnóstico fue compartido por Gonzalo Aguilar, de la asamblea vecinal “Devoto sin cárcel”, quien dijo a Télam que “se nota que los detenidos viven mal, en salas de 60 personas, algo que no respeta los estándares vigentes”.

También agregó que “tampoco la infraestructura de la zona está preparada para recibir a la cantidad de gente que llega los fines de semana en los días de visita, no hay contenedores y muchas veces quedan los desechos en las calles”.

Para Aguilar, que vive a 100 metros de la cárcel, la permanencia del complejo afecta a la calidad de vida de los vecinos, quienes -relató- “escuchamos el ruido de sirenas a las tres de la madrugada sin saber qué pasa dentro u oímos gritos o tiros”.

“Queremos el compromiso explícito y público de los funcionarios de la erradicación total y del traslado de los detenidos”, aseveró y también adelantó que la intención de los vecinos es que, una vez finalizada la mudanza, se cree allí un espacio verde que le devuelva a Devoto parte de la historia que llevó a que el barrio fuera conocido como “el jardín de Buenos Aires”

Fuente: www.telam.com.ar

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