Falleció Amadeo Carrizo, vecino ilustre de Villa Devoto 429

Amadeo Carrizo

El barrio despide al mejor arquero de todos los tiempos

Tras luchar durante los últimos dos años contra diferentes problemas de salud, murió a los 93 años el ex arquero de river y la Selección Argentina Amadeo Raúl Carrizo. El deceso se produjo en su casa de Villa Devoto, donde residía desde hace muchos años junto a su familia. Sus restos serán cremados y llevados a la ciudad santafesina de Rufino, de donde era oriundo.

Con mucha tristeza comunicamos que se fue Don Amadeo. La gran mayoría de las personas lo recordarán como una de las leyendas del futbol, especialmente los hinchas de river. Nosotros despedimos a un vecino ejemplar que se ganó un lugar destacado en la historia de nuestro barrio y en el corazón de todos aquellos con los que solía interactuar en su vida cotidiana en las calles de su querida Villa Devoto.

Ciertamente su paso por el fútbol ha dejado una huella imborrable y, como arquero, un estilo único e inédito. Carrizo comenzó a jugar al fútbol defendiendo el arco del BAP de Rufino, en cancha del club San Martín, la cual hoy ya no existe. Luego de pasar por Junín, debutó en river el 6 de mayo de 1945, disputando 523 partidos, para transformarse en el jugador con mayor presencias en dicha institución, permaneciendo allí 23 de los 25 años de toda su trayectoria. Hizo Historia.

A lo largo de los años se lo ha distinguido en innumerables ocasiones. En su conmemoración, en 2011, el Senado argentino instituyó la fecha de su nacimiento, el 12 de junio de 1926, como celebración del “Día del Arquero”, un simpático reconocimiento a un jugador que dio cátedra en su puesto. En Devoto, el año pasado se inauguró un mura con dos imágenes que retratan su primera portada de la célebre revista El Gráfico y otra con su retrato, compuesto con un collage de pequeñas imágenes de vecinos. Se trató de un momento muy emotivo en el cual compartió unas palabras de agradecimiento a todos, especialmente a su barrio:  “Recuerdo esos momentos tan gratos de venir a pasear acá, a este Villa Devoto hermoso, que quiero. Hace casi 80 años que vine acá, desde Córdoba, Ruffino, ya me estampé acá y dije este es mi barrio, qué lindo, qué hermoso, cuánta gente hermosa que hay por acá”.

Amadeo Carrizo en su homenaje

Amadeo Carrizo nació en Rufino, Santa Fe, la misma ciudad que dio a luz al extraordinario Bernabé Ferreyra, el “Mortero”. Sus primeros pasos en el fútbol, en su ciudad natal, los dio como centrodelantero y le sirvieron para adquirir una destreza que luego pondría de manifiesto en su perfil de guardameta.

En 1945, con 19 años, hizo su debut en river y desde entonces forjó una admirable carrera que le valió el tardío pero merecido título de presidente honorario del club a fines de 2013 con la llegada de Rodolfo D’Onofrio a la presidencia.

Defendió el arco en Núñez hasta 1968, jugó 521 partidos en el club y ganó ocho títulos locales (1945, 1947, 1952, 1953, 1955, 1956 y 1957). Tuvo como compañeros a grandes próceres “millonarios”: José Manuel “El Charro” Moreno, Alfredo Di Stéfano, Ángel Labruna, Juan Carlos Muñoz, Félix Loustau, Walter Gómez, Enrique Omar Sívori, Néstor “Pipo” Rossi y Ermindo Onega, por citar algunos.

Hoy y siempre 639

Dibujo Madre en Islas Malvinas

Ausencias y presencias. Lejanía y proximidad. Han pasado 37 años y aun recordamos como si fuera ayer lo que ocurrió entre el 2 de abril y el 14 de junio de 1982.
Familiares, amigos y gente que nunca hemos conocido emprendieron la heroica de misión de luchar en nombre de la justicia, con el Honor y el Deber de servir a la Patria.
Muchos han vuelto y a muchos los seguimos esperando, porque los piratas pueden haber ganado la guerra pero no han vencido a ese profundo sentimiento de amor, lealtad y compromiso que los argentinos tenemos dentro.

Queremos compartirles una imagen tomada hace un año, un retrato para reflexionar en silencio todas las cosas que nos evoca una fecha tan importante como la de hoy.

Ella es Emilia Fernández, mamá de Luis Roberto, quien después de 36 años pudo sentarse frente a la tumba de su hijo, en el cementerio de Darwin. Hasta ese momento, ella no sabía dónde estaba el cuerpo de su querido hijo. Allí, bajo el frío viento de Malvinas, Emilia pudo finalmente despedirse de Luis Roberto, quien durante 35 años sólo fue un “Soldado solo conocido por Dios”. Durante mucho, mucho tiempo ella se preguntó dónde estaba su hijo, qué le había pasado y ahora que lo encontró, pidió traer aunque sea sus restos al continente por una simple razón: “Quiero traerle una flor y prenderle una vela y si está tan lejos no voy a poder”.

Esta conmovedora imagen movilizó la imaginación y el talento de un dibujante, José Luis Garay, quien materializara con lápiz y papel ese encuentro que todos deseamos que hubiese ocurrido.

La guerra de Malvinas costó la vida de 649 personas y el posterior suicidio de cerca de 300 veteranos. Prohibido olvidar.

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