Salud y belleza

Las propiedades de comer adecuadamente.

El factor más determinante en la salud es la información y las ganas de tener una vida saludable.

Hoy en día, las redes y la tecnología facilitan el acceso a la información en los más variados aspectos de la vida cotidiana. Sin embargo, muchas veces en vez de encontrar certezas, las contradicciones, la falta de idoneidad y el desconocimiento terminan confundiendo a la gente.

Sin exagerar, todos los días aparecen alimentos exóticos con propiedades milagrosas, dietas magistrales que prometen recuperar la figura en un santiamén o productos con etiquetas verdes. Lo curioso es que a la corta o a la larga, nada de ello funciona. Al contrario, termina resultando contraproducente y nos convence de que tener una buena salud sólo depende de comprar buenos medicamentos o que tener una figura envidiable, de una cirugía estética. ¿Y si probamos alimentarnos saludablemente?

Lo cierto es que hay una actividad muy importante que realizamos todos los días de nuestra vida, varias veces al día: comer. Comemos a la mañana, al mediodía, a la tarde y a la noche. Tal vez no nos demos cuenta de su relevancia porque generalmente creemos que lo más importante del día son las tareas que realizamos entre las comidas: estudiar, trabajar, hacer deporte, descansar, divertirnos, etc. Pero cuántas veces, por haber hecho una mala comida, hemos perjudicado nuestro rendimiento en la siguiente tarea o incluso nuestra salud. Está claro que nadie anda por la vida buscando hacerse algún mal, sin embargo cuánto nos podríamos ahorrar sólo con tener la información adecuada y alimentarnos de manera consciente.

Desde la más temprana edad, vamos a la escuela a aprender las competencias imprescindibles para la vida, lo más básico. Lo curioso es que nadie nos enseña nada sobre aquella actividad que, según los profesionales de la salud, indican que todos debemos realizar cada 3 horas todos los días por el resto de nuestra vida: alimentarnos. Cuando se trata de comer, solo nos alimentamos como lo hacen los demás

¿Cómo nos estamos alimentando?

La ignorancia en materia de salud alimentaria es llamativa y alarmante. El común de la gente desconoce los tipos de alimentos y las cantidades adecuadas que necesita nuestro cuerpo para mantenerse saludable. Es algo muy fácil pero delegamos esta responsabilidad en la industria y el marketing quienes, para vendernos un producto, utilizan términos como “natural”, “saludable”, “artesanal”, “dietético”, “nutritivo”, “sin grasa”, “sin sal” y “sin azúcar”. Y nosotros, simplemente, confiamos en lo que nos venden, un producto de calidad, de una reconocida marca pero nunca juzgamos por nosotros mismos si lo que estamos por ingerir nos conviene realmente. Entonces, basamos nuestra dieta en embutidos, cervezas y mermeladas artesanales, gaseosas sin azúcar, galletitas de agua, mayonesa sin grasa, bizcochitos light, chocolatadas nutritivas, etc. creyendo que nos estamos haciendo un favor. ¿Alguna vez te has puesto a leer y has comprendido lo que dice la tabla de componentes y valores nutricionales de un paquete? Sucede que en tiempos del “fast-food”, en los que “comemos por los ojos”, las tendencias sociales, el apuro y la falta de conocimiento son los principales factores de decisión. ¿Cuáles son las consecuencias?

Fat food

Lamentablemente, tenemos la costumbre de subestimar los asuntos que atañen a la salud. No nos tomamos el tiempo para informarnos o directamente lo desestimamos. No obstante, cuando nos surge un problema relacionado, lo primero que queremos es solucionarlo: corremos de manera urgente al médico para que nos recete una caja de fármacos, buscamos en internet algún producto mágico o algún super-alimento y también hay quienes se animan a pasar por el quirófano. Esto es “lo normal” y nadie lo cuestiona. La sociedad se ha adaptado a ese estilo de vida. Ahora bien, lo cierto es que cada vez hay más muertes por cáncer y accidentes cerebro vasculares en el mundo, el sobrepeso y la obesidad han alcanzado los niveles de pandemia. Cada vez son más las personas diagnosticadas con enfermedades sumamente graves y los remedios parecen no ser suficientes. ¿No estaremos haciendo algo muy mal?

Principales causas de muerte

Más vale prevenir, que curar

Frente a la tradicional forma de hacer medicina y encarar la salud, reconocida como la de “diagnóstico precoz”, desde hace mucho tiempo se habla de “medicina preventiva”. Es decir, mientras la primera apunta a diagnosticar y reconocer enfermedades en el paciente para un pronto tratamiento, la segunda está dirigida llevar hábitos apropiados para tener un vida saludable. Practicar la salud no es algo nuevo, el mismo Hipócrates (460-370 a.C) hizo mención a esto con su famosa frase “Que tu alimento sea tu medicina, y que tu medicina sea tu alimento.” Pero no nos vayamos tan lejos en el tiempo, en nuestro epoca también hay una frases que ilustran la misma idea “Una manzana al día aleja al medico de tu vida.” No es un chocolate sin azucar, no es una barrita de cereales o un agua saborizada. Es algo tan simple como empezar a comer una fruta todos los días.

¿Cuál es la solución?

El factor más determinante es la información y las ganas de tener una vida saludable. Para poder mejorar nuestra salud, mejores tienen que ser nuestros hábitos cotidianos y eso depende exclusivamente de nosotros.

Por supuesto, hay campañas de salud y bienestar que brindan toda la información necesaria para dar el primer paso y desde hace un tiempo hay una Organización, la Oficina de Bienestar Devoto, que promueve hábitos de vida saludable.

Por medio de evaluaciones corporales, charlas de salud, escuelas de alimentación saludable y actividades físicas gratuitas en la plaza Arenales como entrenamiento funcional, se invita a todo aquel interesado en mejorar su salud y adoptar hábitos saludables.

Comenzá un estilo de vida saludable. Empezá hoy y disfrutalo mañana.

Taller de Alimentación Saludable 

Dirección: Bahía Blanca y Pedro Morán
Teléfono: 15-3328-8226
Email: alimentacionsalud@envilladevoto.com

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