Sea solidario, pida el ticket 812

Ticket Factura

Soy un vecino de Villa Devoto. Habitualmente hago compras en negocios del barrio y con frecuencia observo que los comerciantes luego de recibir el pago, especialmente en efectivo, no emiten ni el ticket ni la factura que corresponde. Esto se da especialmente en panaderías, carnicerías, verdulerías, fábricas de pastas, restaurantes y bares. A veces, para encubrir esta práctica, te imprimen la suma del conjunto de items que compraste en un papelito que si tenes suerte le agregan algún dato del local donde se llevó a cabo la compra. Este comportamiento indeseable en detrimento del resto de la sociedad me mueve a redactar las siguientes reflexiones.
Los impuestos siempre deben ser pagados, más allá del buen uso que el administrador de turno haga de los recursos obtenidos. Este concepto así expresado puede ocasionar extrañeza y en ciertos casos reacción de muchos , seguramente por la falta de una correcta información acerca del funcionamiento del sistema tributario. Pagar los impuestos es una obligación que todos debemos cumplir, no es una opción.
La evasión no sólo es una conducta antijurídica sino también un comportamiento antisocial.
Para combatir este comportamiento perverso, que es la evasión tributaria, resulta necesario eliminar ciertos mitos que tradicionalmente han confundido a la sociedad.
Tales mitos, que por su permanencia obtuvieron un gran arraigo en la población, hicieron que la evasión se transformara en un fenómeno social carente de reproche. Este fenómeno dio lugar a una gran confusión donde las frases: “para qué pagar impuestos si el Estado dilapida” y “para qué pagarlos si el de arriba se los roba”, convalidaban y justificando así una práctica que se produce en contra de la sociedad. En todo caso, si el problema son los impuestos, cuando llegue la hora de elegir a los representantes de nuestro pueblo, exíjanle que bajen o quiten los impuestos, hasta entonces como buenos ciudadanos no deberíamos incurrir en ninguna conducta ilegal.
El evasor no es un pobre ser, perseguido e indefenso, es jurídicamente hablando un delincuente sobre quien debe caer todo el peso de la ley y, además, merecedor de condena social por su actitud egoísta y carente de espíritu solidario con aquéllos entre los que convive. Cuando este no te da el ticket o la factura, ¿a donde van los recursos que el consumidor final está pagando por adelantado, como por ejemplo el IVA? A su bolsillo. Esta no es una actitud loable ni justificable en ningún sentido.
El no pagar impuestos impide que el gobierno pueda disponer los recursos suficientes para cubrir las necesidades de la sociedad, por lo que es fundamental que se cumpla con esa obligación.
Como miembros de la sociedad, en legitima defensa, participemos activamente exigiendo siempre la factura por prestaciones o adquisiciones. No cuesta nada y contribuye al bien común.

Victor Leonardo Devia
victorldevia@gmail.com