¡Las huertas invaden la ciudad!

Cada vez son más las personas que se animan a poner las manos en la tierra para cultivar sus propios alimentos en la Ciudad de Buenos Aires y sus alrededores.

Los motivos del resurgimiento de esta antigua práctica son tan numerosos y diversos, como la variedad de huertas que podemos encontrar. Y excusas tampoco faltan. No hace falta contar con grandes espacios para poder cultivar y cosechar nuestros alimentos, cualquier lugar que reciba como mínimo seis horas de luz natural, buena aireación y acceso a agua segura, es ideal para iniciar una huerta. Las hay de todo tipo, en recipientes reciclados, mesetas, cajones de madera, maceteros de material, a suelo directo, huertas verticales, tanto en jardines como en terrazas y balcones. ¿Y vos, ya pensaste en tener tu propia huerta?

El actual confinamiento como medida de protección contra la pandemia COVID-19, creó la oportunidad de que muchas personas pudieran invertir tiempo y trabajo para comenzar a construir sus huertas y autoabastecerse de alimentos. Para aquellos que no sepan cómo comenzar a transitar este camino, el programa PRO Huerta del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación y el INTA desde hace 30 años ofrece a la comunidad material bibliográfico, manuales, calendarios de siembra y una gran variedad de material educativo digital para que todos puedan acceder a una alimentación equilibrada y diversificada (http://prohuerta.inta.gob.ar/). En general, los principales fines de esta práctica son: auto-consumo, recreacional, sociales y/o productivos. Pero, cada vez son más comunes las huertas en escuelas, universidades y hospitales, con fines educativos, demostrativos y terapéuticos. Este creciente interés de crear rincones ¨vivos¨ se debe a la necesidad de muchas personas de retomar el contacto con la naturaleza y volver a sus raíces.

Al entrar en contacto con la tierra, vivenciamos los ciclos naturales y la generosidad de la naturaleza con todos los seres vivos. Nos reconectamos con ella para comprender y resignificar su importancia en nuestras vidas. Tomamos conciencia de nuestras acciones y decisiones, esto hace que muchos opten por llevar una vida más sana y consciente con el medio ambiente, nuestra casa.

Los beneficios de cultivar una huerta son reconocidos y numerosos: calmamos la ansiedad y el estrés, trabajamos la paciencia, mejoramos hábitos alimenticios, accedemos a alimentos de calidad (nutritivos e inocuos), hacemos actividad física y generamos ahorro económico. Estos beneficios se multiplican cuando cultivamos nuestro alimento siguiendo los principios de la Agroecología, que promueven la salud del medio ambiente y de las personas (conservar los recursos naturales, aumentar la biodiversidad para lograr equilibrios y sinergias naturales, evitar el uso de agroquímicos, cultivar semillas criollas y nativas, reciclar materiales orgánicos, etc).

En cuanto al ambiente urbano, la importancia de las huertas radica en que mejoran la calidad del aire al disminuir las emisiones de dióxido de carbono y gases de efecto invernadero, amortiguan el exceso de calor producido por los edificios, refrescando la ciudad, enriquecen la biodiversidad y el paisaje urbano, crean nuevos espacios de encuentro e intercambios sociales, proveen alimentos sanos localmente, embellecen la ciudad y mejoran la calidad del ambiente y de vida, factores decisivos para el futuro desarrollo urbano.

Y, por supuesto, no nos olvidemos de la alegría de cosechar nuestros propios alimentos y de disfrutar su inigualable sabor a la hora de comerlos.

¿Necesitas ayuda con tu huerta? Contactame.

Huerta Reina Pacha

María Candela Devia

Reina Pacha – Jardinería y Huertas Orgánicas –

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