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¿Cómo nos preparamos para la Navidad?

Cuando llega esta época del año, lo humano y lo religioso se entremezclan, lo superficial y lo espiritual se confunden en un mismo evento y el sentido original de la fiesta se diluye.

Ya llegan las fiestas más importantes del calendario y con ellas, el fin del año.  Concluye una etapa de objetivos, metas y mucho trabajo. Un momento que invita a la reflexión y a la planificación de nuevos desafíos. Una serie de fechas donde se entremezcla lo humano y lo religioso.

¿Qué es el Adviento?

La palabra Adviento significa “venida” y hace referencia al tiempo de preparación para el Nacimiento del Nuestro Señor Jesucristo. El Adviento es el período de preparación para celebrar la fiesta religiosa más importante de todas, la Navidad, y comienza cuatro domingos antes de la misma. Además marca el comienzo del Año Litúrgico de la religión cristiana católica. Este año 2018, empezará el domingo 2 de diciembre y el último domingo de Adviento será el 23 de diciembre.

El Adviento y la Navidad

Cuando llega esta época del año, lo humano y lo religioso se entremezclan, lo superficial y lo espiritual se confunden en un mismo evento y el sentido original de la fiesta se diluye entre anuncios, promociones y papeles de regalo. Mientras debiéramos deternernos y prepararnos para reflexionar sobre el año vivido, lo que dejó y cómo volver con las mejores ganas y con los mejores objetivos, nos involucramos con todas nuestras fuerzas en un frenesí de consumo y gastos desproporcionados…

Y así es como celebramos el nacimiento de uno de los personajes más importantes de nuestra historia, que llegó a este mundo en el silencio de la noche, rodeado de pobreza. Y así comenzamos un nuevo año en nuestra vida, con resaca y malestar. Por eso, lo mejor sería tomarse las cosas con calma y aprender a celebrar la Navidad con otro ritmo, con salud.

Algo para tener en cuenta

Para poder ayudamos en nuestra preparación, les acercamos una síntesis de las lecturas de los Domingos de Adviento que siguen – tal como indica la Iglesia Católica – un orden pedagógico y son una buena guía para nuestra oración personal y para las celebraciones comunitarias.

  • Primer Domingo: 2 de diciembre

Durante esta primer semana las lecturas bíblicas y la predicación son una invitación con las palabras del Evangelio: “Velen y estén preparados, que no saben cuándo llegará el momento”. Es importante que, como familia nos hagamos un propósito que nos permita avanzar en el camino hacia la Navidad; ¿qué te parece si nos proponemos revisar nuestras relaciones familiares? Como resultado deberemos buscar el perdón de quienes hemos ofendido y darlo a quienes nos hayan ofendido para comenzar el Adviento viviendo en un ambiente e armonía y amor familiar. Desde luego, esto deberá ser extensivo también a los demás grupos de personas con los que nos relacionamos diariamente, como la escuela, el trabajo, los vecinos, etc.

  • Segundo Domingo: 9 de diciembre

Durante la segunda semana, la liturgia nos invita a reflexionar con la exhortación del profeta Juan Bautista: “Preparen el camino, Jesús llega” y, ¿qué mejor manera de prepararlo que buscando ahora la reconciliación con Dios? En la semana anterior nos reconciliamos con las personas que nos rodean.

  • Tercer Domingo: 16 de diciembre

La liturgia de Adviento nos invita a recordar la figura de María, que se prepara para ser la Madre de Jesús y que además está dispuesta a ayudar y servir a quien la necesita. El evangelio nos relata la visita de la Virgen a su prima Isabel y nos invita a repetir como ella: “Quién soy yo para que la madre de mi Señor venga a verme?.

Sabemos que María está siempre acompañando a sus hijos en la Iglesia, por lo que nos disponemos a vivir esta tercer semana de Adviento, meditando acerca del papel que la Virgen María desempeñó.

  • Cuarto Domingo: 23 de diciembre

El anuncio del nacimiento de Jesús hecho a José y a María. Las lecturas bíblicas y la predicación, dirigen su mirada a la disposición de la Virgen María, ante el anuncio del nacimiento de su Hijo y nos invitan a “Aprender de María y aceptar a Cristo que es la Luz del Mundo”. Como ya está tan próxima la Navidad, nos hemos reconciliado con Dios y con nuestros hermanos; ahora nos queda solamente esperar la gran fiesta. Como familia debemos vivir la armonía, la fraternidad y la alegría que esta cercana celebración representa.

La Corona de Adviento

Consiste en una corona formada por ramas y flores, en la cual insertamos cuatro velas que significan las cuatro semanas de preparación a la Navidad, es decir, el Adviento. Se añade una quinta vela, blanca, para simbolizar la Navidad y se la mantiene encendida hasta el final del tiempo de Navidad.

Veamos lo que significa: La forma circular indica la perfección, la plenitud a la que debemos aspirar en nuestra vida. La vida del cristiano implica fidelidad en un esfuerzo sostenido. Es una carrera hacia una meta y, todas las fuerzas del hombre deben esforzarse para llegar a ella. El premio, simbolizado también por la corona, es la salvación eterna para quien toma en serio el Evangelio. ¿Donde se ubica? En un lugar importante del Templo o de la casa. n un lugar cercano al que colocaremos el Nacimiento y, tal vez, el árbol de Navidad.

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