Edificios históricos

La calesita de la plaza Arenales

“La sortija es la primera victoria del ser humano, después de nacer”.

La frase no es de ningún sociólogo, antropólogo o filósofo. Es de Tito, 45 años de calesitero, al frente de la calesita más antigua de la Ciudad de Buenos Aires, y tesorero de la Asociación de Calesiteros.

Se dice, en el barrio de Devoto, que el que creció en la zona y no conoce a Tito es porque no tuvo infancia. Hace unos años, cuando le dijeron que no le renovarían el contrato de alquiler del terrero, los vecinos juntaron 10.000 mil firmas. No querían que se fuera. “Una de esas mamás que traía a su nene era Sandra Castillo, en ese momento Directora del Departamento de Relaciones con la comunidad de la Ciudad. “Al enterarse, se movió para que instalemos la calesita enfrente, en la plaza Arenales, y le regularizó la situación a otros 32 calesiteros”, recuerda. Antes, todo era un problema. Había que licitar cada tres años y el calesitero tenía miedo a invertir por temor a perder la licitación. Pero todo cambió.

Y Tito dice, mientras barre y responde a cada chico que se acerca a la reja a preguntarle a qué hora abrirá, que él le paga un premio al que pueda transmitir con palabras lo que sienten los chicos cuando ganan la sortija. Porque viendo esas caras todos los días, aún no encuentra cómo describir esa situación. Pero lo que Tito tampoco sabe describir es lo que sintió la vez que un muchacho grande, con su mujer e hijos, se acercó y le dijo que le agradecía todo lo que había hecho por él. Tito no sabía de qué se trataba, hasta que le contó que había sido un chico de la calle, y que nunca se olvidaría de todas las vueltas que le dejó dar gratis.

Historia

Corría el año 1938 cuando en un terreno frente a la Plaza Arenales, ubicado un New York esquina Chivilcoy, comenzó a girar por primera vez nuestra “Vieja calesita”, que tuvo que esperar varios años para que fuera habilitada oficialmente, eso ocurrió recién el 27 de agosto de 1945, por aquel entónces la misma se había mudado 2 años antes a la calle Asunción y Fernandez de Enciso.

Estuvo por mucho tiempo en manos de su creador, el primer dueño, Don Andres Galveira, un español que disfruto de la risa y alegría de los niños hasta que decidió jubilarse y volver a su tierra.

Mientras fué de su propiedad tuvo otras mudanzas. Se ubicó próxima a la estación del ferrocarril en la esquina de New York y Mercedes, y de allí a New York 4066. En ese entonces la calesita estaba en manos de Modesto Casal.
Manuel Matos,”El tío del campo”, que tenía negocios comunes con Don Modesto, es quien le ofrece a su sobrino TiTo , en 1978 si quería hacerse cargo de la misma, ya que su titular se acogería a la jubilación, propuesta que aceptaría sin dudarlo.

Tito es Adelino Luis Da costa, quién desde los 17 años de edad viene desarrollando este maravilloso oficio de calesitero.

La construcción de la calesita de Devoto, se debe a la genial artesanía de Pedro Bourrel, “el Francés”, quién realizó desde el palo principal hasta la talla de sus caballos.

De aquel primitivo carrusel tirado a caballos, donde se escuchaban las melodías de moda de cada época en un primitivo “Wincofon” , pasaron muchas vueltas.

Durante varios años las calesitas no contaron con el beneplácito municipal , inclusive se les exigía condiciones a veces difíciles de cumplir y deambulaban por distintos terrenos como hacían los circos, en nuestra villa existieron varias de ellas : La porteña de Ramon Pompín en Baigorria y Calderón de la Barca, En Chivilcoy y Av. Francisco Beiró , en Av. San Martín y Mosconi de Lino Rodriguez, en la Plaza Richieri , en la esquina de Franco y el pasaje Bacon en Villa Devoto Norte y tantas otras.

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